En el teatro de improvisación hay que intuir, leer, anticipar, escuchar y sobretodo prestar muchísima atención a tu compañero de escena para que todo pueda fluir.  

¿Esto te suena de algo? 

Se escoge un tema, que bien puede ser desde una palabra hasta una situación cualquiera. Justo antes de comenzar la función a los actores se les informa sobre lo que trata la siguiente escena.

Es emocionante. Hace unos años lo hice, fue una experiencia para repetir. Era mi momento de la semana para plantarle cara a la vulnerabilidad de verme expuesta y dejarme llevar.

No fue fácil al principio, porque no conoces a nadie y debes, sobretodo, intuir al tu compañero. Eso es lo primero que nos enseñan.

Hacemos ejercicios de conexión corporal en los que debemos llevar un ritmo que se va dando, a medida que todos prestamos muchísima atención a lo que nos cuenta el lenguaje corporal del otro actor. Hay que estar muy presente.

Luego viene lo de sacar historias de una simple palabra, llevando un hilo con sentido. Cada uno se monta su película en su cabeza, pero en ese momento hay que escuchar e intuir, para que todo pueda fluir.

¿Porque digo que vivir con dolor es cómo hacer teatro de impro?  Porque cuando me levanto por la mañana lo primero que hago es prestar atención a mi gran compañero de escena: mi cuerpo.

Lo reconozco, lo siento, lo intuyo; le presto toda mi atención. Y a partir de ahí puedo hacer que mi día fluya.

Si vives con dolor como yo, sabes bien que cada día es diferente, por eso yo improviso. Aunque tengo mis rituales (ya los compartiremos) y cada día hago mi mejor por mantenerlos y por cumplir los objetivos que me he planteado, no siempre puedo hacerlo de la misma manera.

Mi compañero de escena (mi cuerpo) me plantea un nuevo reto cada día, puede ser por la mañana, a medio día o en cualquier momento del día y toca improvisar.

Hay algo que se me había olvidado contarte del teatro de impro, y es que es gracioso, la idea es sacarle muchas carcajadas al público.

Así que la intención con la que comienza el proceso de crear la escena instantánea es: cero dramas. Y si el drama se asoma se cambia el registro con alguna ocurrencia y se convierte en algo divertido.

No todo es improvisado, hay estructuras que se pueden poner en práctica para facilitar la creación de dicha escena, por ejemplo, una es que no se puede usar la palabra no. ¿Te lo imaginas?  Ya te digo yo que es súper divertido.

En esto también hay similitudes, puedes crearte tu propia batería de herramientas para “improvisar” tu día a día con la súper intención de vivir sin sufrir a pesar de.

En la vida con dolor como en la impro hay que plantarle cara a la vulnerabilidad y dejarte llevar. Clic para tuitear

¿Quieres herramientas para llenar tu repertorio y hacer las mejores escenas de tu vida con tu gran compañero de escenario (tu cuerpo)?

Sígueme de cerca que estoy deseosa de compartirlas contigo.

Gracias por estar ahí.