Juzgar en un hábito automático que esta totalmente normalizado en nuestra sociedad.

De eso no tengo duda.

Nos sale tan natural que ni siquiera nos damos cuenta.

Muchas veces decimos: no te estoy juzgando, solo te estoy dando mi opinión.

¿Te suena?

Yo misma lo he dicho no se cuantas veces…

Para poder comenzar a entender lo que es en realidad un juicio, comenzamos por igualarlo con la palabra opinión.

Dar tu opinión es juzgar. ¿Lo sabias?

Mi visión del mundo, lo que pienso de lo que veo viene de lo que he aprendido, de mis creencias, del mapa que se ha creado en mi sobre lo que es o lo que “debe” ser.

Por eso es personal e intransferible.

Pero eso lejos de ser un problema, es una buena noticia.

¡Si! Una buena noticia porque esta en tus manos, y solo en tus manos, cambiar ese habito.

Juzgar es etiquetar. No solo de forma “negativa” también juzgamos cuando le ponemos a algo la etiqueta de “bonito”… y nos cuesta entender como los demás no lo ven igual.

La practica de Mindfulness te invita a hacer ese habito consciente para, finalmente, liberarte de el. Clic para tuitear

Primera actitud fundamental de la práctica de Mindfulness:

No juicio. 

Cuando inicias la práctica de prestar atención al momento presente (eso incluye al contenido de tu mente) y eres consciente de que todo lo que sucede a tu alrededor está teñido de algún tipo de juicio, en ese momento de “darte cuenta”, comienza el proceso de discernimiento en el que comienzas a ver las cosas como realmente son, si más.

Observación sin juicio: ver discurrir las ideas y opiniones automáticas y habitualmente inconscientes que tenemos sobre casi todo. Todos tenemos ideas preconcebidas que surgen de nuestras creencias.

En nuestra interacción diaria con el mundo que nos rodea cada uno tiene su propia opinión de cómo debería ser cada cosa, cada acción, cada persona.

Da un pequeño vistazo por un momento a tu rededor ahora mismo y presta atención a lo que te agrada y a lo que te desagrada – estas enjuiciando-

Este fundamento de no enjuiciar consiste en prestar atención a la experiencia instante tras instante… para esto es necesario dar un paso atrás, alejarte de tu percepción, observarte y de esta manera simplemente reconocer la acción sin enjuiciar.

A continuación, te invito a que practiques un ejercicio muy cortito para soltar el juicio.

  1. Presta atención a lo que estás haciendo en este instante, sea lo que sea.

  2. Toma un par de respiraciones profundas y conscientes y nota tu cuerpo presente.

  3. ¿Que etiqueta le pondrías a lo que estas viviendo justo en este instante?

  4. Ahora vuelve a tomar dos respiraciones profundas y presta atención sin juicio, sin emitir opinión, simplemente observa con todos tus sentidos. Olores, formas, colores, texturas… sin más.

  5. ¿Ha cambiado algo?

Practicando esta semana este mini ejercicio suelta-juicios puede que finalmente te des cuenta de los miles o millones de juicios que emites al día y te permitas reducirlos y de esta forma descanses en lo que es, sin intentar cambiarlo.

Cuéntame en los comentarios que te ha parecido esta herramienta.