Lo he comprobado. La meditación diaria mejora mi condición de salud, el dolor crónico.

No estoy diciendo que me ha curado, y que por meditar mis analíticas han cambiado rotundamente ni ha desaparecido el dolor de mi cuerpo. No.

Lo que estoy diciendo es que haber incluido la meditación en mi rutina diaria, vivir mi día a día desde una filosofía Mindfulness ha mejorado mi condición de salud general. Me ayuda a aliviar el dolor.

Meditar me permite estar consciente, y estar consciente me permite escuchar mi cuerpo con una actitud de corazón abierto.

Esta actitud de corazón abierto es simplemente aceptar las cosas como son, dejar que suceda lo que sucede. Aquí y ahora.

Esto en una condición de salud que cursa con dolor es una herramienta poderosísima ya que disminuye el sufrimiento secundario.

El sufrimiento secundario es lo que sobreviene emocionalmente con el dolor físico.

 

Por regla general tendemos a evitar el dolor, la sensación dolorosa es etiquetada como desagradable (juicio) y seguidamente aparecen los pensamientos negativos al respecto.

Estos pensamientos desagradables conllevan a generar emociones desagradables, como rabia, tristeza, miedo… estas emociones nos hacen reaccionar ante la enfermedad con más incomodidad y por ende más y más resistencia.

La resistencia evita el fluir natural de las cosas. Rompe la armonía natural en la que habitamos. Nos desconecta totalmente del ser.

Encendemos el piloto automático para mantener esa desconexión que nos evita el sentirnos incomodos y nos lleva aparentemente a “estar bien” … pero no es más que una realidad fingida inconscientemente.

“El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional” Buda.

Cuando tengo mucho más dolor del habitual (además de tomar un analgésico si lo considero necesario) busco la conexión con mi respiración. Cierro los ojos, desconecto el piloto automático, entro en contacto con la sensación dolorosa sin juzgarla. Observo todas las etiquetas que surgen en mi mente hacia esa incomodidad, y simplemente las veo como un observador curioso.

Me hago más consciente de que el dolor es una sensación y que lo que me hace sufrir es lo que pienso sobre ella y entonces comienzo a soltar.

Ante el dolor físico siempre es importante buscar una solución, porque es una de las formas cómo nuestro cuerpo se comunica. Sin embargo, también, desde mi experiencia, es muy importante elegir disolver el sufrimiento secundario para acelerar el alivio.

Gracias por estar ahí