Seguimos hablando de los fundamentos o actitudes de Mindfulness según Jon Kabat-Zin (si quieres más información sobre él haz clic sobre su nombre). 

En su libro Vivir con plenitud las crisis, explica con maestría y de forma simple y comprensible, cómo la práctica diaria de Mindfulness permite que atraigas bienestar a tu vida deliberadamente, aún y sobre todo cuando tus condiciones de salud son desfavorables. 

Estas dos semanas que han pasado hemos estado hablando en mis redes sociales sobre dos de estas actitudes: 

La paciencia y la mente de principiante. 

La paciencia.

Es una forma de sabiduría. Vivimos a diario con la necesidad de estar en el instante siguiente.

Es nuestra forma habitual y generalmente inconsciente de relacionarnos con el tiempo, queriendo ir a un momento “mejor”. Clic para tuitear

Nos impacientamos y motivamos con una facilidad pasmosa, eso impide que estemos donde estamos.

Imagina a un niño que le gustan tanto las mariposas que para verla quiera sacarla de su crisálida, sin entender que necesita un proceso para llegar a ser lo que a el tanto le atrae.

El momento presente o el ahora tiene, en Mindfulness, una cualidad atemporal, y en el cultivo de la práctica nos podemos llegar a desidentificar del tiempo del reloj, lo que nos proporciona más instantes de vida consciente.

La paciencia nos recuerda la tendencia de nuestra mente a divagar y que no tenemos que acompañarla en sus excursiones. Clic para tuitear

Hace un tiempo escribí sobre este tema y su importancia en la personas que vivimos con dolor o con algún condición desfavorable de salud, sea la que sea, por simple que sea y haga que en algún momento nos llamen: pacientes. 

Accede aquí a una meditación para desarrollar tu paciencia. 

Mente de principiante.

La mente de principiante es una actitud. Es una mente dispuesta a verlo todo como si fuese la primera vez.

En general, nuestros pensamientos y creencias sobre lo que “sabemos” nos impide ver las cosas tal como son.

Esta actitud sirve para liberarnos de las expectativas generadas por las experiencias pasadas.

La acción para este fundamento sería abordar nuestra vida cotidiana como si de una nueva aventura se tratara. Siendo consciente de que las vivimos proyectando sobre ellas y sobre los demás nuestros sentimientos y emociones.

Ver con claridad a las personas y lo que sucede a nuestro rededor significa eliminar los filtros que suponen nuestros juicios a cerca de eso que estamos viendo.

Esto, por supuesto, esta relacionado con lo que te conté en e mail de hace quince días en el que hablábamos de no juicios.

Te animas a seguir practicando? 

Gracias por estar ahí.