En estos tiempos parece una locura dejar de utilizar las redes sociales por un día, imagínate por 5.

Mi gente no se lo creía, pero yo lo tenia clarísimo. En el momento que tome la decisión fue radical.

Las redes que entraron en el experimento son las que suelo usar por trabajo:

Instagram

Facebook

Twitter

Comencé por eliminar las App del móvil que es donde suelo revisarlas.

Sabía qué si no hacía eso lo más seguro que cayera en abrirlas, por ¿adicción? Una pregunta que rondaba mi cabeza…

Comprobé, sin sorpresa, que tuve muchos momentos de necesidad (no real) de coger el teléfono, desbloquearlo y entrar.

Fui consiente de que era totalmente automático.

Sólo con ese descubrimiento ya había valido la pena comenzar.

Este experimento me ha hecho comprometerme conmigo misma a ser coherente con mi intención y escuchar mi intuición, por eso lo que vas a leer a continuación es muy intimo y personal, pero sobre todo sincero.

Tomas de consciencia:

  1. Coger el teléfono, desbloquearlo y que mi dedo se fuese directamente al sitio donde estaba la App de Instagram fue un WOW ¡!!! Me quedé alucinada. Automático al 100%
  2. Me sentí un poco extraña al estar de paseo por la montaña el domingo y no compartir la experiencia a través de Instagram y Facebook. Increíble, una sensación curiosamente agradable. En vez de hacerlo, tomé aire y viví el momento.
  3. Tuve la sensación de que había un mundo paralelo que me estaba perdiendo. Que había un vacío grande en la pantalla de mi móvil. La sensación era cómo de que faltaba el acceso (la puerta) a un sin fin de historias que, sabia que estaban sucediendo y yo no las veía. Me perdía mi mundo en ese instante.
  4. Cómo estaba llevando un diario de sensaciones y aprendizajes del experimento en el bock de notas del teléfono, aproveche para probar la función de dictado y eso me abrió un mundo para registrar mis ideas inmediatamente. Creatividad a tope.
  5. La sensación que seguía, al darme cuenta del automatismo, era de alivio. Era una elección el no entrar a las redes sociales, y me di cuenta de que me sentía aliviada. Me acercaba más a mi estado de paz.

Eso me dio que pensar.

Al vivir cada día cultivando la consciencia y la presencia momento a momento, me he dado cuenta de que había una sensación de ansiedad posterior a entrar a las redes sociales (la más frecuentada: Instagram).

Los pensamientos habituales que acompañaban a esta sanación eran de: comparación y autoexigencia.  Esto no me sucede en mis cuentas personales, en ellas encuentro caras conocidas que viven lejos y me reconforta sentir que puedo acercarme a ellos desde ahí.

Los automatismos son hábitos muy instaurados en nuestro cerebro, que pueden ser de mucha utilidad para la vida cotidiana. Sin embargo, si este va acompañado de sensaciones que no alimentan nuestra paz, hay que hacer un STOP y revisar que hay detrás de ellos.

El viernes pasado hice un Live por compromiso, me autoengañé diciendo que era un compromiso con mi comunidad. Lo hice porque es lo que se supone que “debía” hacer, porque todo el mundo lo hace y si no lo hago pierdo visibilidad y seguidores…puro ego.  Mi intuición, mi voz interior era muy clara y me decía, no lo hagas, no estás para eso ahora mismo.

Ganó mi autoexigencia.

No fui coherente.

Si, acepto mi vulnerabilidad en este momento.

Siempre sostengo que cada uno tiene su ritmo, y ese ritmo ha de ser respetado y solo se puede descubrir si tu comunicación contigo mismo es fluida. Autoconocimiento.

Estas son mis conclusiones:

  1. Aceptar mi vulnerabilidad ante la vorágine llamada redes sociales me ha llevado a replantearme una relación con ellas mucho más saludable y equilibrada y a compartir mi experiencia contigo.
  2. Ser consciente del automatismo, me permite abandonarlo. Tomar medidas para comenzar a hacerlo diferente.
  3. Durante esos 5 días conecté realmente con la sensación de alivio y utilicé mi tiempo para potenciar mi creatividad en coherencia con mi intención, lo que produjo un estado emocional intenso al que vuelvo en el momento en que mi inconsciente quiere volver a llevarme de la mano al antiguo hábito.
  4. La comparación constante me alejaba de mi verdadero propósito en las redes sociales. Es importante dejar claro que el propósito y la intención es lo más importante, crear un espacio abierto a compartir desde el amor, para hablar de mi experiencia y mi conocimiento.
  5. Mi “problema” (si se le puede llamar así) con las redes sociales, era mi percepción de lo que ahí sucede, y se, por mis indagaciones en este tema, que no soy la única. A partir de aquí voy a darle un vuelco a la creencia desde la que estaba operando en ese espacio abierto al mundo. Yo me comprometo a eso, a dar un uso equilibrado y sano.
  6. Cómo todo lo que nos mueve emocionalmente, puedes usar las redes sociales y tus sensaciones ante lo que ves en ellas para conocerte más.

Con este post tan personal, quiero hacerte una invitación a que revises tu relación con las redes sociales, que te hagas las preguntas que yo me hice:

¿Que busco en ellas?

¿Cuantos juicios emito mientras estoy mirando, consumiendo contenido?

¿Que uso les doy realmente?

¿Cuándo estoy haciendo uso de ellas, realmente soy consciente de el valor del contenido?

¿Es una diversión? ¿Las emociones que surgen son sanas para mi bienestar?

¿Que valores admiro en las personas que se presentan ante mi en la pantalla? 

¿El trabajo que hago en ellas es coherente con mi intención?

 

Una vez que te contestes estas preguntas decide que uso les darás de ahora en adelante.

Mis acciones:

  • Poner los iconos de Instagram, Facebook y Twitter en una carpeta. De esta manera para acceder a ellos son necesarias más acciones y puedo darme cuenta de si realmente es necesario que lo haga o no.
  • Eliminar las notificaciones.
  • Organizar horarios de publicaciones y momentos para responder mensajes y comentarios.
  • Tomar consciencia cada vez que sienta la “necesidad” de entrar a mirar likes, es mi ego quien los quiere.
  • Sentir lo que pienso cuando estoy consumiendo contenido y sobre todo hacerlo estando alerta de mi respiración para no dejarme llevar por los automatismos.

 

Te recomiendo un détox de este cada cierto tiempo, aunque sea un día a la semana.

 

Gracias por estar ahí.