Cuando un año finaliza significa que cerramos un ciclo.

Un periodo finaliza y comienza otro, que puede ser diferente o no.

Esa diferencia comienza por nuestra disposición a vivirlo desde otra perspectiva, otra realidad creada desde un estado diferente.

La propuesta en este post es muy simple:

Tres acciones que pueden cambiar tu energía y si cambias tu energía cambias tu realidad.

  • 1. Perdonar

    Sin duda alguna es la primera de la lista, porque soltar lastre es básico para viajar ligeros. Comenzamos un nuevo ciclo, un nuevo viaje. Perdonar y perdonarse es liberar la pesada carga de la culpa o el resentimiento. Es liberador. Y necesitamos esa libertad que nos da el dejar ir emociones limitantes derivadas de sentimientos enquistados inútiles. Al perdonar no solo te liberas tú, liberas también a la otra persona de tu enganche emocional incómodo (aunque esa persona ni se entere). Perdona, hazlo por ti.

     Perdonar cambia nuestra energía de pesada a ligera.

 

  • 2. Agradecer    

    Toda y cada una de las cosas que has vivido este año te han enseñado algo. Aprender es evolucionar       y para evolucionar y expandirnos estamos aquí. Tómate un tiempo para reflexionar tus vivencias, lo que has experimentado, las personas que has conocido, lo que has logrado y lo que ha quedado pendiente. Todo. Y comienza agradecer, tanto lo agradable como lo desagradable. Haz alquimia con cada situación, cada emoción, cada pensamiento, simplemente agradeciendo cada detalle por insignificante que   parezca. Esto te hace estar presente y aumentar tu capacidad de resiliencia ante el nuevo año que comienza.

            Agradecer cambia nuestra energía de opaca a brillante.

 

  • 3. Compartir.

    La abundancia es una parte fundamental en cada ciclo de nuestras vidas. ¡Has perdonado y has agradecido, ya eres abundante! Ahora toca compartir esa energía transformada de todas las maneras posibles. Sea material o inmaterial, compartiendo tus recursos económicos con quien pueda necesitarlo o repartiendo aprendizajes, talento, buena vibra y sobre todo amor. Compartir hace que todo fluya en tu vida, deja espacio para que entre aún más. Cuando repartes parte de lo que hay en tu vida es porque hay suficiente y eso reafirma tu capacidad para generar más… eso es abundancia.

          Compartir cambia nuestra energía de estancada a fluyente.

No soy partidaria de grandes propósitos de año nuevo. Soy más de hacer alquimia con lo vivido y enfrentarme al nuevo ciclo de vida con la mente de principiante, la inocencia de un niño y las energías revitalizadas para vivir la experiencia… cómo me gusta decir: Un día a la vez desde el amor.

Vive este 2018 un día a la vez, desde el amor. Clic para tuitear

Deseo para ti y para mí que sigamos evolucionando, y que a la hora de irnos a la cama cada día de este 2018 que comienza, seamos capaces de PERDONAR, AGRADECER, y el plan para el día siguiente sea COMPARTIR.

Gracias miles de corazón por estar ahí.